Inicio Blog No es flojera ni falta de disciplina: por qué hay una parte de ti que te frena

No es flojera ni falta de disciplina: por qué hay una parte de ti que te frena

No es flojera: es un mecanismo interno que intenta protegerte

Muchas personas llegan a terapia con una pregunta cargada de culpa:
“¿Por qué no hago lo que sé que me haría bien?”
“¿Por qué empiezo y abandono?”
“¿Por qué me freno justo cuando estoy avanzando?”

La respuesta dominante en nuestra cultura suele ser dura y simplista: flojera, falta de disciplina, debilidad de carácter. Sin embargo, desde la psicología contemporánea y las neurociencias, esa explicación no solo es incompleta: es incorrecta.

El autosabotaje no es un defecto moral. Es un funcionamiento automático del sistema nervioso.

El autosabotaje no es consciente (aunque se viva como tal)

Uno de los errores más comunes es creer que la persona elige sabotearse.
La evidencia clínica muestra algo distinto: la mayoría de las conductas que llamamos autosabotaje ocurren fuera del registro consciente.

Postergar, evitar, desconectarse, perder motivación, olvidar compromisos importantes o quedarse “paralizado” frente a decisiones clave no son actos deliberados. Son respuestas automáticas activadas por el cerebro cuando percibe —de manera real o simbólica— una amenaza.Y aquí está la clave:
el cerebro no distingue entre peligro externo y peligro emocional.

El cuerpo frena antes de que la mente lo entienda

Desde una perspectiva neuropsicológica, el sistema nervioso prioriza la supervivencia por encima del crecimiento. Cuando avanzar implica riesgo emocional —exposición, cambio de identidad, posible fracaso, pérdida de vínculos, salir de lo conocido— el cuerpo puede activar respuestas de protección:

  • desmotivación repentina,
  • cansancio extremo,
  • confusión mental,
  • evitación,
  • procrastinación,
  • desconexión emocional.

No porque la persona no quiera avanzar, sino porque una parte interna asocia ese avance con peligro.

El freno aparece antes que la reflexión.

Autosabotaje: una palabra que suele esconder historias no resueltas

En consulta clínica, detrás del autosabotaje suelen aparecer experiencias previas como:

  • intentos pasados que terminaron en humillación o fracaso,
  • contextos donde destacar no era seguro,
  • mandatos familiares contradictorios,
  • vínculos donde crecer implicaba perder amor o pertenencia,
  • experiencias tempranas donde el esfuerzo no fue reconocido.

El sistema aprende.
Y lo aprendido se automatiza.

No es que “no puedas”.
Es que tu cuerpo aprendió cuándo no era seguro hacerlo.

Quitar la culpa cambia completamente la mirada

Cuando dejamos de leer el autosabotaje como pereza o falta de voluntad, algo se reordena internamente. La culpa pierde fuerza y aparece una pregunta más honesta:

¿Qué parte de mí se activa cuando intento avanzar?
¿Qué está intentando evitar o proteger?

Este cambio de mirada no busca justificar la conducta, sino comprender su origen.
La culpa bloquea.
La comprensión abre espacio.

Funcionamiento automático: cuando el pasado sigue operando

Gran parte de nuestra vida cotidiana está guiada por patrones automáticos construidos mucho antes de que tengamos lenguaje para explicarlos. Estos patrones no desaparecen por fuerza de voluntad porque no fueron creados conscientemente.

Por eso, insistir solo en disciplina, motivación o hábitos puede aumentar la sensación de fracaso. El problema no está en la falta de herramientas, sino en que el sistema interno está operando con lógicas antiguas.

Reconocer esto no soluciona el conflicto, pero cambia el punto de partida: deja de ser una lucha contra uno mismo.

Nombrar el autosabotaje como protección es un acto de humanidad

Decir “hay una parte de mí que me frena” en lugar de “soy flojo” no es indulgencia: es precisión psicológica. Es reconocer que el psiquismo humano es complejo, contradictorio y profundamente adaptativo.

Antes de cambiar una conducta, hay algo más básico y necesario: entender por qué existe.


En Holística creemos que comprender precede a transformar

En Holística abordamos estos procesos desde una mirada consciente, profunda y respetuosa del ritmo interno de cada persona. Sabemos que antes de exigir cambios, es necesario escuchar lo que el cuerpo y la historia están diciendo.Porque no todo lo que frena estorba.
A veces, solo está intentando cuidar.

¡Casi estamos!
Completa tus datos para descargarlo